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viernes, diciembre 21, 2012

El 21 de diciembre de 2012 y el fin del mundo

 

En estos días, muchos ciudadanos de varios países del mundo, entre los que destaca EE.UU, se ven presa del pánico ante el anunciado fin del mundo que, según los mayas, sucederá el próximo 21 de diciembre. Por ese motivo, hasta el propio presidente de los EE.UU. ha tenido que lanzar un mensaje a su población diciendo que nada malo sucederá ese día que será igual como otro cualquiera y para ello ha publicado webs y videos en ese sentido. La propia NASA ha afirmado, también, la falta de ningún motivo de preocupación seria por el cacareado fin del mundo en esa fecha y asegura que no hay nada que temer porque ningún fenómeno atmosférico, astronómico o geológico amenaza a la Tierra, ese paraíso azul en el que habitamos. Dicho organismo ha recibido  miles de correos electrónicos en los que los ciudadanos mostraban su preocupación por el posible fin del mundo anunciado y preguntaban qué tenían que hacer para sobrevivir en ese caso y hasta amenazaban con suicidarse por temor a lo que iba a suceder según dicha profecía. Desgraciadamente, algunas de esos avisos de suicidio se han llevado a cabo en varios países.
Los especialistas en la cultura maya advierten, además, que lo único que profetizaban los mayas es que este próximo día 21 de diciembre se cumple el final de los trece ciclos en el que dividen el tiempo en el calendario maya (y que forman, a su vez, otro ciclo mayor), y cada uno de esos ciclos tiene 400 años y se llaman "baktum", los que sumados esos trece ciclos dan 5.200 años. Una vez cumplidos dichos ciclos, se vuelve a empezar desde el principio, por lo que la propia NASA afirma que es igual que cuando el cuentakilómetros de un coche llega a los 99.999 kilómetros y se pone en 0 de nuevo para seguir contando, pero sin que signifique nada más que una vuelta al principio de un nuevo ciclio.
  Esta interpretación catastrófica de la profecía maya viene a unirse a las otras 160 profecías de todas las culturas y procedencias que avisaban de que el mundo estaba a punto de extinguirse en fechas determinadas y, hasta el momento, el mundo sigue girando e ignorante de tales teorías catastrofistas.
   La forma en que se producirá ese cataclismo final es variada según los gustos de cada agorero de turno. Una de las más extendidas es el choque que ocasionará un asteroide contra la Tierra que la hará saltar por los aires. Incluso lo han bautizado ya como "Planeta X", "Nibiru" o "Planeta 12" (por ser 9 los conocidos, además de la Luna y el Sol), cuyo nombre pertenece a una leyenda sumeria. Parece ser que el creador de esta leyenda es el escritor azerbaiyano Zecharía Sitchin, quien aseguraba que las civilizaciones antiguas mantuvieron contacto con seres extraterrestres, y para ello se basaba en la cultura sumeria. El nombre de "Nibiru" se le dió en honor a Marduck, dios de la mitología babilónico y patrono de Mesopotamia. Dicho planeta, asegura dicha teoría, tuvo como habitantes a una raza alienígena llamada Anunnaki, sobre la que hay varias hipótesis. Respecto a este asunto, el libro 2012:cita con Marduck, de Burak Eldem, afirma que dicho planeta retorna de su viaje galáctico y se aproxima a la Tierra y lo hace teniendo como referencia a los diversos ciclos del calendario maya que miden sus alejamientos y aproximaciones a nuestro planeta.

     Además, quienes creen en la aproximación e inminente choque de este planeta con la Tierra, afirman que no se puede ver porque siempre está al otro lado del Sol y por esa razón los telescopios no pueden verlo, aunque cada 3.600 años se acerca a la tierra, en razón de su órbita. Todas estas afirmaciones son negadas por la Ciencia y, además, niega la propia existencia de dicho planeta.
   A todas estas creencias acientíficas, la propia NASA responde negando la existencia de dicho planeta errático, aunque no descarta la existencia de cuerpos planetarios no conocidos y que se encuentren en las zonas más extremas del Sistema Solar, pero niega que ninguno de ellos pudiera representar peligro alguno para la vida sobre la Tierra. Además, insiste en que, en caso de que existiera dicho planeta, hubiera sido detectado por la propia NASA o cualquiera otra agencia espacial, incluso sin verlo, por los efectos que su gravedad provocaría en otros planetas conocidos. Incluso, afirma que si el choque se tuviera que producir en los próximos días como afirma la supuesta profecía maya (que dice otra cosa bien distinta al final del mundo), ese planeta sería ya visible al ojo humano porque ocuparía la mayor parte del cielo visible y todo el mundo podría verlo al levantar la mirada.
   Ni existe, por tanto, dicho planeta, ni tampoco hay asteroides ni cometas en rumbo de colisión con la Tierra., a pesar de que uno de esos meteoritos chocó contra la tierra hace unos 60 millones de años y cuyo impacto provocó la extinción de los dinosaurios y esa es una posibilidad que puede volver a producirse, pero no hay indicio alguno de que un cuerpo de esa magnitud se encuentre en estos momentos dirigiéndose hacia nuestro planeta, aunque sí existen muchos otros de menor tamaño que caen continuamente sobre nuestro mundo sin mayores consecuencias. No solamente es la NASA y otras agencias espaciales las que miran al firmamento con sus potentes telescopios, sino que hay muchos miles de astrónomos repartidos por todo el mundo que observan continuamente el firmamento con sus telescopios y que son independientes de cualquier organismo oficial, por lo que no tendrían ninguna cortapisa para anunciar un descubrimiento semejante al mundo, sobre todo si en él hubiera algún peligro para nuestra supervivencia.
       Existen otras teorías catastrofistas sobre la causa del fin del mundo anunciado para este 21 de diciembre. algunas afirman que sería una inesperada y gigantesca llamarada solar, porque dicha fecha anunciada coincide con el período de máxima actividad solar dentro del ciclo actual, pero sin que tenga base científica alguna. Precisamente, es a finales de 2013 cuando se espera el próximo máximo solar (tormenta solar), pero sólo afectaría a las comunicaciones y a las redes eléctricas. Hay que tener en cuenta que el Sol lleva emitiendo llamaradas y eyecciones de masa coronal desde hace miles de millones de años y, hasta ahora, ninguna ha destruido la Tierra. sin embargo, la ciencia afirma que dentro de unos 5.000 millones de años, cuando el Sol haya agotado su reserva de hidrógeno y empiece a quemar helio, se convertirá en una gigante roja, una estrella mucho mayor que es actualmente, y su perímetro llegará hasta Venus. y en ese momento para el que falta mucho tiempo, la Tierra se abrasará, y con ella todos los seres vivos, por lo que se convertirá en un verdadero infierno en el que no quedará vestigio alguno de vida. 

No faltan tampoco otras teorías sobre el fin del mundo y su causa, entre las que destaca también la de una alineación planetaria letal, ya que el 21 de diciembre próximo el Sol y la Tierra formarán alineación con el centro de nuestra galaxia (cuestión esta que es dudosa porque no se puede calcular con precisión cuál es el centro galáctico porque la Vía Láctea es gigantesca y la posición que ocupa la Tierra en ella, precisamente, impide calcular exactamente su forma y tamaño reales), alineación que ya fue prevista por los mayas y que, según los agoreros, provocará desconocidas y terribles fuerzas que serán capaces de destruir nuestro planeta, cuestión ésta que también niegan los científicos porque la alineación de los planetas no tienen efecto alguno sobre los mismos, lo que demostró lo sucedido en el año 2001, cuando el cometa Elenin, según los catastrofistas, iba a ser la causa de la destrucción de la Tierra porque estaba en alineación con la Tierra y el Sol y, hasta el momento, nada de eso ha ocurrido.
      Pero aquí no acaba la larga sucesión de posibles causas de la inminente destrucción de nuestro planeta, sea el 21 de diciembre próximo o en cualquier otro día, pues también auguran terribles erupciones volcánicas como posible causa, como las que han sucedido en diversos momentos de la historia: Sumatra (74.000 años) en la que la erupción de un supervolcán pudo ser de terrible consecuencia para la vida en la Tierra, pues el 60% de la Humanidad no pudo soportar sus letales efectos y sucumbió, ya que provocó un efecto similar al invierno nuclear que duró varias décadas. También, la isla de Krakatoa que voló por los aires cuando entró su volcán en erupción a finales del siglo XIX. Yellostown en Estados Unidos, cuya erupción se produjo hace más dos millones de años, la vez primera, y la segunda hace 640.000 años, y aún sigue siendo un "punto caliente" de nuestro planeta, aunque nada hace indicar que pueda producirse nuevos cataclismos como los que asolaron la Tierra en épocas pasadas, porque los geólogos calculan que la posibilidad de que se puede producir una de tales dimensiones y efectos sucede cada 700.000 años, y la ciencia cuenta actualmente con sistemas de predicción que avisaría de dicho peligro por los muchas señales que preceden a dichos cataclismos que suele anteceder durante cientos y miles de años antes.

      A todo esto hay que sumar la posibilidad de la inversión de los polos magnéticos, otra posible causa de cataclismo, lo que es un fenómeno natural y que ocurre, según los científicos, entre una y cinco veces cada millón de años, como media, teniendo en cuenta que la última sucedió hace 780.000 años, cuando la Humanidad aún no existía como tal. Consiste en un cambio de orientación del campo magnético de la Tierra, de tal manera que los polos magnéticos norte y sur se intercambian y, cuando esto sucede, la intensidad del campo magnético terrestre se atenúa, lo que convierte a nuestro planeta en más vulnerable a la radiación cósmica y solar durante dicho proceso. Aunque, no se conoce ningún efecto de extinción biológica cuando se produce y, por tanto, es completamente absurdo darle esa connotación de peligro para vida sobre la Tierra.
Se sabe que el Polo Norte Magnético en la actualidad se desplaza a una velocidad de 30 kms. por año y en el sentido desde Canadá a Siberia, y los geólogos afirman que no hay ninguna señal que indique que estemos en el inicio de una nueva reversión de dichos polos magnéticos, porque es un fenómeno que tarda en producirse decenas y centenares de miles de años y, por tanto, no se consuma en un momento ni en un día determinado.



A la profecía maya ya mencionada, se suma la aparición hace unos días sobre el cielo de Shanghai (China) de tres soles, tal como se aprecian en la fotografía que acompaña a este texto y que ha llenado de estupor y miedo a la población china, país generalmente ateo pero con supersticiones muy arraigadas en su cultura, porque en cuyo fenómeno ven el aviso inminente de ese temido fin del mundo que anuncia, erróneamente en su interpretación, como ya se ha dicho, la profecía maya. A pesar de ello, los metereólogos indican que dicho fenómeno se conoce como "parhelio" que se produce cuando existen nubes altas (por encima de los 6.000 metros) y que pueden ser cirros densos, que se superponen delante del Sol, creando un halo en el que se forman destellos formados por la propia luz solar que se refracta en los cristales de hielo que están suspendidos en la atmósfera con temperaturas muy bajas, entre -30 a -35º en invierno y, de esta forma, se crean esas dos imágenes que son réplica exacta del Sol.
Toda esta locura catastrofista ha incrementado los negocios de muchas empresas que se dedican a construir búnker antinucleares y que ahora se ven desbordadas por los muchos pedidos que les llegan de todos lados del mundo.

Todo este tema de la profecía maya sobre el fin del mundo y sus posibles causas, todas ellas que son estudiadas por los científicos y que no dudan de su realidad, pero sí nieganla posibilidad inmediata de que se produzca alguna de ellas que pueda poner en peligro la vida sobre la Tierra, da que pensar. Sobre todo, por el ansia apocalíptico de algunos catastrofistas (siempre los ha habido) que toman en estos momentos el tinte más siniestro, agorero y pesimista, aprovechando una fecha que los antiguos mayas dieron como el "final de los tiempos", es decir, de uno de los ciclos que encuadra a otros muchos, y es sólo el principio de otro ciclo, para lanzar toda clase de supuestas profecías apocalípticas para aterrorizar a los ciudadanos crédulos y poco informados que se creen dichas patrañas hasta llegar a suicidarse, aunque esa decisión no esté basada en el miedo a lo que sucederá el día 21 de diciembre, sino a lo que les ha venido sucediendo hasta fecha en sus propias vidas y la carga de insatisfacción que ello les ha acarreado

Aunque toda esta parafernalia apocalíptica pone de relieve la patología psíquica de una sociedad en la que, la falta de valores morales, de principios, y de sentido de la propia vida, hace que muchos individuos estén, supuestamente, angustiados por ese cacareado y próximo fin del mundo, cuando en ellos sólo existe una pulsión suicida por la propia vida insatisfactoria, llena de frustración, problemas insolubles y tedio, por lo que sus proclamas de supuestos cataclismos mundiales sólo esconden el mismo deseo que los revolucionarios amantes de la dinamita: hacer volar todo por los aires, porque en ellos subyace el deseo de irse de una vida de la que no encuentra el sentido que la valide; pero, si es posible, intentando llevarse consigo a la mayor cantidad de gente posible que mueran en un final de fiesta sangriento y apocalíptico y que sería (a su loco juicio) el mejor colofón para las vidas de tantos desesperados que intentan hacer tabla rasa volando el mundo y cambiando el orden establecido, porque no son capaces de cambiarse a sí mismos ni a sus destinos fallidos.


Cada día suceden miles, decenas de miles de finales de mundos, tantos como seres mueren en la Tierra por diversas causas y para quienes el mundo deja de existir definitivamente, pero ese final individual, voluntario, accidental o natural, no les convence a muchos que quieren para sí mismos y para esa Humanidad que detestan, el final apoteósico en el que la vida perezca y así se puedan ir al otro lado de esta vida, si es que creyeran en esa posibilidad, satisfechos de que no sólo se han ido ellos, sino que lo han hecho acompañados por quienes, aún sin conocerlos, odian lo suficiente como para desearles su desaparición simultánea y general que les compense a tanto agorero catastrofista de toda la mala hiel, la mala baba que han ido acumulando a lo largo de sus vidas, poniendo así a la Naturaleza como mano ejecutora de un genocidio que ellos no pueden llevar a cabo por falta de medios, de tiempo y de oportunidad; porque de serles posible no tendrían que buscar la disculpa en una profecía mal interpretada y peor comprendida para echarle la culpa (y el deseo que en ello se trasluce) de que suceda lo que anuncian y pronostican y que, además, sea de la forma más letal, rápida y terrible para que la Tierra estalle y se lleve consigo a tanto ser humano detestado y detestable, si es posible a toda la Humanidad, y a ese mundo que tanto daño le ha hecho, por lo que tiene y debe pagar por ello. 

Cuando el día 21 pase sin que haya sucedido lo que pronosticado y el mundo siga girando, indiferente a tanta locura catastrofista, empezarán a poner otra fecha límite y así hasta la náusea, porque si no es en un día, será en otro, o en el de más allá, pero seguro que quienes desean, pronostican y anuncian finales del mundo sucesivos, siempre encontrarán la disculpa, la profecía, el dato irrebatible y la ignorancia cantada para intentar meter miedo a sus semejantes y, si les fuera posible, encender ellos mismo la mecha que hiciera volar el mundo por los aires para demostrar lo acertados que han estado en sus profecías y en sus odios enfermizos a todo lo que signifique vida y esperanza, la que ellos perdieron en algún momento de sus vidas y mentes desquiciadas.


jueves, septiembre 27, 2012

El esperpento nacional

por Ana Alejandre

Ecce homo original a la izquierda, en el centro deteriorada
 y la imagen  después de ser "restaurada"
por Ana Alejandre
       La noticia saltó a los medios de comunicación y a las redes sociales donde alcanzó altas cotas de popularidad y se propagó como un reguero de pólvora que incendió las mentes calenturientas de tanto desocupado e inculto que consideró a tal noticia como algo relevante y digno de ser difundido entre su círculo de amigos y conocidos, debido a la gran importancia del hecho en sí mismo para tales mentes privilegiadas.
       En el pueblo de Borja (Zaragoza), una señora con buena voluntad que nadie le discute, intentó salvar de la ruina una imagen del Ecce Homo, una obra sin valor artístico especial y sin catalogar, pintada, según informan desde el ayuntamiento de dicha localidad, por un pintor que veraneaba en dicha población en 1910   y que la pintó en pocas horas.
       Naturalmente, no se pone en cuestión la buena intención de la señora, Cecilia Giménez, que procedió a realizar espontáneamente la restauración de la pintura sin demasiados conocimientos de restauración, pero sí con la sana intención de quitar los desperfectos que las humedades y el deterioro producido por el tiempo habían hecho en la pintura y, como ella misma alega en su defensa, con el consentimiento del párroco. El resultado salta a la vista en la imagen que acompaña a este texto y que habla por sí sola.

Cecilia Giménez, la restauradora espontánea
       El esperpento no es el resultado de la supuesta restauración, porque la señora prometió intentar arreglar la difícil situación de la pintura, pero no prometió el buen resultado de su intento, por lo que no se le puede acusar de actuar con dolo ni negligencia, sino acaso con impericia para tal labor. El esperpento está en el hecho de que la imagen restaurada por dicha señora bienintencionada se haya convertido en un asunto de importancia nacional, e infinidad de personas de todos los puntos cardinales que no sabían de la existencia de dicha localidad, Borja, ni situarla en el mapa, hayan hecho cientos o miles de kilómetros de carretera para ir al Santuario de la Misericordia, donde se encuentra tal pintura, para fotografiarse al lado del engendro y poder colgar dichas fotografías o videos en las redes sociales, además de en sus propios álbumes personales, para poder así tener constancia gráfica de tal suceso que tiene tintes surrealistas además de esperpénticas.
       Es curioso este país, donde existen millares de iglesias con obras de arte de indudable valor artístico, además de innumerables museos repartidos por todo el mapa nacional a los que nadie acude, excepto los turistas que si saben apreciar el enorme tesoro artístico español y una minoría de españoles realmente interesada por el arte, que una “restauración artística” desastrosa haya atraído a tantos ociosos y curiosos que no perderían un minuto para ir a ver las verdaderas maravillas artísticas diseminadas por todo el país, porque parece ser que esas bellas obras de arte no merecen atención alguna ni dedicarles un poco de tiempo en su contemplación, pero sí lo merece ese engendro que, por mala suerte y poca preparación de la buena señora que intentó restaurarla, resultó de su afanoso trabajo.
Visitantes de la imagen restaurada

       No, el verdadero esperpento lo  protagonizan en este asunto los millares de personas que ni se interesan ni se han interesado nunca por el arte y la cultura, pero sí por semejantes  espectáculos caricaturescos, como ha dado como resultado la buena intención de su restauradora y que ha movido los resortes de imbecilidad, gusto por la astracanada, incultura y memez de tantos curiosos, ávidos de perder su tiempo, aunque de todas formas lo malgastarían en similares actividades grotescas y ridículas, sin ningún sentido del ridículo y que se sienten orgullosos de haber ido a Borja para fotografiarse al lado de lo que ahora ha sido llamado Ecce Mono, parodiando así el nombre latino de la imagen y convirtiéndola en una frase chusca que adorna, aún más, con sus perfiles grotescos este asunto ya de por sí esperpéntico. Además, y para rizar el rizo de la absoluta astracanada, han intentado buscarle el parecido a dicha imagen y su penoso cambio con los rostros de gente popular por sus continuas apariciones en la televisión, no por méritos propios sino por motivos ajenos a ellos mismos, entre los que destacan desde Paquirrín hasta Belén Esteban, entre otros varios, lo que añade aún más tonos burlescos a este penoso asunto, especialmente para la autora del desaguisado que se ha visto en el punto de mira y acosada por las críticas de muchos de sus paisanos que ven con horror el mal hecho en la imagen.
       Pero no acaba aquí toda esta astracanada, pues más de 700 habitantes de Borja han firmado un documento solicitando que la imagen quede como está, porque se han dado cuenta, con buen olfato comercial, de que esa situación atrae a muchos curiosos al pueblo que reaniman la maltrecha economía de toda  pequeña localidad provinciana, y que acuden atraídos por la enorme publicidad que está teniendo tanto en internet como en los medios de comunicación, aunque no se dan cuenta de que esto es una moda pasajera que pronto caerá en el olvido, sustituida por otra noticia igual de rocambolesca y absurda .
Incluso, el portal Change.org ha promovido la búsqueda de firmas en internet, de las que lleva ya recogidas 3.300 hasta el momento, para dejar la imagen tal como está, pensando que es una obra de arte que merece ser conservada para la posteridad, lo que hace aún más esperpéntico todo este asunto.
Ayuntamiento de Borja (Zaragoza)
Mientras tanto, Juan María Ojeda, el concejal del Ayuntamiento de Borja, ha explicado a los medios de comunicación que se está estudiando por parte del Ayuntamiento tomar acciones legales contra la autora de tan disparatada restauración, lo que aumenta la angustia de la pobre señora que se enfrenta a las críticas de sus vecinos y a la posible demanda por parte del Ayuntamiento, porque se da la circunstancia de que la Colegiata de Santa María, lugar en el que se encuentra dicha imagen, no es propiedad del Consistorio ni de la Iglesia, sino del Hospital de Sancti Spíritus, una fundación de origen medieval de la que es presidente el alcalde de Borja y cuyos patronos son los diversos concejales, por lo que la decisión corresponde a la fundación, pero no al Ayuntamiento. La prioridad, sin embargo, para el Ayuntamiento es evaluar los daños y lo que costaría volver la imagen a su estado original, para lo que pidieron un  informe al equipo de restauradores que han examinado su estado actual y opinan que pueden devolverla a su imagen original.
       Cecilia Giménez, no ha hecho una excelente obra de restauración, pero sí le ha dado una fama universal a un pueblo zaragozano que sólo existía para sus habitantes y los pueblos limítrofes, haciendo que sea conocido a través de los medios de comunicación e internet que han hecho una gran publicidad de una localidad antes desconocida para muchos. Ha perjudicado una aimagen con su actuación, pero ha hecho brillar la de un pueblo que se ha fecho famoso en el mundo entero, sobre todo, gracias a internet. Por eso, la restauradora espontánea exige ahora que le paguen los derechos de autor...
Desde luego,  esta buena señora no ha pasado a la historia del arte con su intento de devolver a la imagen su belleza original, pero sí ha pasado a la historia del esperpento nacional y no por su culpa, pues los que han provocado ese absurdo estado de cosas son los millares de necios ociosos a quienes les parece más interesante visitar al Ecce Mono, como le llaman burlonamente, antes que a los millares de exquisitas obras artísticas de todo tipo que se pueden contemplar en museos, catedrales, iglesias y demás lugares históricos, y prefieren hacerse cientos de kilómetros y fotos al lado del engendro en el que se ha convertido la imagen deteriorada después de su supuesta reparación, para demostrar que el nombre les viene al pelo, a la imagen mal reparada y los memos que consideran una gracia insuperable con la que exhibirse después en internet, mostrando sus caras de imbéciles ansiosos al lado de ese rostro desfigurado por manos inexpertas, en busca de ese minuto de gloria a la que tiene derecho todo el mundo, como decía Andy Warhol, aunque sólo sea para demostrar que  esa imagen rebautizada como Ecce Mono retrata a la perfección a una buena parte de esta sociedad que aún sigue teniendo más de mono que de ser humano pensante y con capacidad de lógica, criterio y, sobre todo, sentido del ridículo.
      Aun muerto ya Valle-Inclán, el esperpento nacional sigue tan vivo como cuando el genial dramaturgo vivió. Y es que España es diferente...

            

jueves, mayo 10, 2012

La vida sin dinero, ¿utopía o realidad?





Portada del libro en la edición inglesa "Vivie sin dinero
La prensa española se ha hecho eco de la publicación de un libro con el título de La vida sin dinero, de Heidemarie Schwermer -en España la publica la editorial Gedisa, especializada en temas de ensayo- una psicoterapeuta alemana de 60 años que lleva seis años viviendo sin dinero, así como suena, y sin renunciar a los logros de la sociedad actual como son el móvil, el ordenador y tampoco a vestir con pulcritud y cierta elegancia.

¿Cómo ha conseguido ese milagro que para la mayoría de las personas lo consideran imposible? Pues, haciendo algo similar a lo que fue el comienzo del intercambio de productos en los principios de la historia: el trueque. Así, cambiando pequeños servicios por aquello que necesita, la experiencia que, al principio, iba a durar un año se ha convertido ya en su forma de vida de la que siente muy satisfecha esta original y valiente pionera del rechazo al dinero. Hasta tal punto es congruente con lo que predica que el dinero conseguido por la publicación de su libro en Alemania, al que antes se ha aludido, unos diez mil marcos, lo repartió entre personas necesitadas, mujeres maltratadas y diversos colectivos que necesitaban una ayuda urgente .

La idea de llevar a la práctica una idea tan original como arriesgada, comenzó en 1994 cuando crea una sociedad de trueque en Dormund, uno de los primeros de Europa de este tipo. En dicha sociedad se cambiaban servicios por otros o por bienes: ropa, comida, útiles, pequeños electrodomésticos o cualquier cosa que pudiera ser de necesidad para quien realizaba el trueque. Este sistema de la economía basado en la forma original cuando aún no existía el dinero, supone, a su vez, una verdadera revolución en cuanto que el dinero deja de tener utilidad y pasa a ser algo innecesario, porque los servicios que se prestan ambas partes compensan los que se reciben o los bienes que se intercambian. Además, según asegura esta arriesgada psicoterapeuta, este sistema de intercambio tiene un valor añadido que se encuentra en el aumento de la confianza en uno mismo, en la confianza en la relación interpersonal y en poder servir de cauce para desarrollar aquello que se sabe hacer y gusta hacerlo como oferta de cambio para conseguir otro servicio o bien necesario a cambio.


     Heidemarie Schwermer  

Estas cuestiones las explica desde su peculiar punto de vista: “Mi actividad, que tiene como misión llamar la atención sobre la injusticia, es mi vocación. NO NECESITO VACACIONES. Ése es uno de los errores de nuestra sociedad, que separa ocio y trabajo, porque la mayoría hace algo que no le gusta sólo por ganar dinero y gastarlo en cosas que no necesita“

. Cabe preguntarse entonces ¿cómo es posible comunicarse con los demás por e-mail, usar un móvil o vestir correctamente sin gastar un euro? A esta pregunta responde de nuevo Schwermer «Puedo vivir así gracias a los contactos. Mucha gente me conoce, entiende mi proyecto y quiere ayudarme. Sé dónde voy a dormir en las próximas semanas, tengo un refugio por si me fallan las previsiones y nunca me falta para comer», explica en su bastión de Dortmund, un centro cultural llamado Wissenschaftsladen que fue fundado en 1983 por un grupo de estudiantes. “Ahora no tengo nada. Soy una persona sin techo, pero ante todo una persona libre”. Duerme en el piso superior del recinto y ayuda con sus conocimientos terapéuticos a quien lo precisa. «Antes asesoraba a gente con mucho dinero, pero no estaba satisfecha con mi trabajo. Ahora ayudo a quien viene a verme. A veces me dan algo a cambio, pero no siempre es así»,

No siempre fue así porque asegura que en los primeros tiempos de su insólita experiencia pasó hambre, pero siempre que precisa algo lo desea con mucha fuerza y termina lográndolo. Afirma que un «ángel» la protege y que «se siente guiada».

La idea de llevar a la práctica tan arriesgada idea comenzó al ver cómo funcionaba la sociedad de intercambio “Da y Toma”, de Dortmund. Eso le decidió a vivir esa aventura en solitario y pasar un año sin usar el dinero en ningún momento. Dejó su casa de alquiler, regaló sus libros y muebles y entregó el dinero a sus hijos. Lo prioritario era encontrar un lugar dónde dormir, ducharse y, por supuesto, la forma de conseguir la comida. Comenzó durmiendo en casa de amigos que se iban de vacaciones por largas temporada, a cambio de cuidarles la vivienda, los animales o regar las plantas. De esta forma, podía dormir en una cama mullida y con sábanas limpias y, en ocasiones, disponía de un frigorífico bien surtido de comida. «En realidad, no echo nada de menos, porque si lo hiciera volvería a usar el dinero. No hago esto como un sacrificio», afirma convencida.

Heidemarie tiene dos hijos ya adultos que se preocuparon al principio de iniciar su peculiar estilo de vida por considerarlo muy osado, aunque están más tranquilos al ver cómo su madre se desenvuelve perfectamente sin usar el dinero, según afirma ella.

Aunque está satisfecha de su experiencia, no aconseja que los demás la lleven a cabo. Ella vive así por elección personal, no por necesidad, lo cual es un matiz muy importante. Con ella quiere demostrar que es falso el convencionalismo de la sociedad materialista en la que vivimos que viene a decir “tanto tienes, tanto vales”. Afirma que no busca seguidores, sino que quiere invitar a reflexionar a la gente: «Éste es mi camino, pero no es un camino de masas. Para muchos en esta sociedad uno vale lo que gana. Yo creo que todos los trabajos son igualmente dignos. Es posible no tener nada y valer mucho. Ése es mi mensaje». Así todos valemos por lo que sabemos hacer, por nuestra capacidad de trabajar, crear y esforzarse, no por el dinero que se tenga. Este mensaje es importantísimo en una sociedad en la que prima ante todo el dinero como referente único del valor personal.

Heidemarie recalca la importancia que significa la igualdad de los intercambios en su aspecto de valor no dinerario, sino humano: “tú me cortas el pelo y yo te arreglo el lavavajillas”, por ejemplo.

El paso del tiempo no le preocupa porque cuando ya no pueda valerse por sí misma ni ofrecer servicios a cambio de ropa, comida o alojamiento, entonces sus hijos cuidarán de ella.Esta experiencia insólita que vive una persona instalada toda su vida anterior en una relativa opulencia, pone de manifiesto los muchos recursos que tiene el ser humano para poder salir adelante y, además, es un canto de esperanza en una sociedad azotada por la crisis económica, la falta de puestos de trabajos y la propia sensación de fracaso que tienen muchos millones de seres que creen no valer nada porque no pueden encontrar un trabajo que les permita recobrar su propia dignidad que ya creen perdida para siempre.

Si esta experiencia valiente y a contracorriente puede servir para que alguien, por decisión personal o por necesidad pura y dura, pueda encontrar la forma de encontrarse a sí mismo, o salir del atolladero en la mayoría de los casos, será suficiente motivo de satisfacción para esta mujer valiente, original y contestataria contra la sociedad alienante en la que el valor de cada ser humano parece estar encarnado en cuánto gana y cuánto tiene y no en su propia dignidad personal y el gran caudal de conocimiento, experiencia, capacidad de trabajo y esfuerzo que toda persona puede ofrecer a los demás como la más pura expresión y la más genuina de su propia personalidad y de su innato valor que tiene como ser humano y que no depende de lo que tiene, sino de lo que vale por sí misma.