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miércoles, octubre 05, 2011

Huguette Clark, la multimillonaria desconocida.


por AnaAlejandre                                                                                             

La millonaria mas misteriosa y desconocida del mundo de las finanzas americanas, con una fortuna  que asciende a más de 500 millones de dólares, ha muerto a la provecta edad de 104 años en Nueva York.
Poco o nada se conocía de ella, además del nombre, por lo que su figura constituía todo un misterio. Heredera de una de las mayores fortunas de EE.UU., sus padres eran considerados los “reyes del cobre” en el siglo XIX y su padre llegó a ser el segundo  de los hombres más ricos e influyentes de los EE.UU., por lo que tuvo una vida rodeada de lujos y caprichos.
A la pregunta que se hacen muchos americanos después de su muerte sobre la enigmática personalidad de esta multimillonaria prácticamente desconocida para todos aquellos que no formaran parte de su elitista grupo de amistades y relaciones sociales y que se puede resumir en ¿quién era Huguette Clark y cuál era su personalidad? Sólo se puede responder con los pocos datos de que se dispone sobre esta mujer desconocida para todos.
 Se sabe que murió a los 104 años en un hospital de Nueva Yorl, centro al que ella misma decidió ingresar hace años, aunque sus relaciones con el mundo exterior ya las había cortado ocho décadas atrás por motivos que se desconocen. Tenía una personalidad extraña lo que llevó a no pasar una sola noche en  una de sus mansiones, en el estado de Connecticut,  que tiene una valor de  veinticuatro millones de dólares como si huyera de ella y a la que había comprado en 1954. ¿Por qué compra tan lujosa mansión para no vivir en ella? Este enigma junto a otros que rodeaban a su singular personalidad bien podría servir de argumento para una película de suspense
            Antes de su voluntario retiro de la vida social se relacionó con las más importantes familias de la élite norteamericana como eran los Rockefeller, los Guggenheim, y los Astor.
            Contrajo matrimonio muy joven, con sólo 22 años, en 1928 , con un hombre que procedía de una familia con cierta raigambre social, pero sin dinero, pues era un simple empleado de Wall Street con un sueldo semanal de 30 dólares (21 euros), mientras que ella poseía una ingente fortuna.. El matrimonio duró poco, escasamente dos años, y después de la separación se retiró a una gran mansión situada en la Quina Avenida neoyorkina, en pleno barrio de Manhattan, con hermosas vistas que daban al Central Park y en la que había innumerables obras de arte de incalculable valor.
            Anteriormente a esa etapa, había residido en otra  lujosa mansión de 121 habitaciones que construyó su padre y en la que había obras de Rubens, Donatello y Degas, entre otros artistas, según afirma el periódico “The New York Times”
            En el hospital en el que falleció había residido durante más de veinte años hasta la fecha de su muerte, aunque cuando ingresó en el mismo no padecía enfermedad alguna, y durante esa larga estancia vivió en él acompañada de muñecas antiguas y en completa soledad, porque nunca recibía visitas del exterior, según afirmaba el diario "The Wall Street Journal".
            Nunca se habló de ella en los medios de comunicación por lo que era prácticamente desconocida para el público estadounidense, y fue en 2010 cuando el canal de televisión MSNBC contó la historia de esta solitaria mujer y cuestionó la administración que de su enorme fortuna, más de 500 millones de dólares (algo así como 350 millones de euros) estaban haciendo los abogados designados por ella misma.
            Por dichas sospechas, la Fiscalía de Manhattan emprendió una investigación al respecto a petición de los propios familiares de la fallecida, a pesar de que la difunta se negaba a recibirlos en el hospital donde permanecía ingresada, extremo que manifiesta el “Daily News”, llegando a afirmar esta publicación que estaba registrada en el mencionado hospital con nombre supuesto, parece ser que para no ser encontrada por sus propios familiares.
            Además de la mansión de Connecticut, valorado en 17 millones de dólares, se suma el lujoso apartamento en la Quinta Avenida, que está considerado el mayor de esa conocida calle y otra mansión que poseía en California , con un valor de 71 millones de euros. A pesar de toda esa riqueza y esplendor nunca llegó a vivir en ninguna de esas millonarias propiedades fuera de Nueva York.
            Ahora, cuando ha fallecido sin herederos, sus familiares a los que no quería recibir en el hospital, tratarán de disputarse la herencia de más de 500 millones de dólares.
            En esta ocasión parece haberse cumplido el conocido refrán de “pobre niña rica”,  porque en su vida hubo mucho dinero y poco amor, a juzgar por la soledad en la que vivió y murió. Descanse en paz.